Cuando descubrí por casualidad que había un tercer libro dije ..ahh! ¿pero había un tercer libro?
Para mí el final del segundo podría ser un final válido: que cada cual sacara sus propias conclusiones, pero no, quedaba algo importante por resolver.
El tercer libro, según mi punto de vista es el menos raro, aun así, se hacen referencias a temas paranormales como la reencarnación o el estado de consciencia de la gente que está en coma; y que cada cual crea lo que esté dispuesto a creer, pero las cosas raras pasan, están ahí, y nuestros personajes se ven involucrados.
Sin ir más lejos, todo recordaremos aquella noche de tormenta extraña, en el libro 2.Pues aún pasó algo más que desconocíamos hasta ahora…
La Vanguardia, (la secta principal de la historia) nos deja ver que no están tan organizados como parecen.
Por otro lado, la anciana de Azabu no es tan dura ni fuerte como hace ver, y Tamaru, es muy eficaz en su faena aunque un hombre muy culto y sensible-una cosa no quita a la otra-. Sinceramente, hubiera apostado algo a que este personaje moría.
El señor Ushikawa , el que resultó dar “el Ok” a que Aomame contactara con el jefe de la organización ahora investiga a ésta por orden de los “matones” de la Vanguardia, y de rebote, también a Tengo.
Tengo vuelve a contactar con su pasado: con su padre, que no hace más que provocarle nuevas dudas sobre su niñez.
En este libro encontramos párrafos duros de leer, otros esperanzadores y otros emocionantes. Hay de todo. Y por eso me gusta.
Fukaeri pasa a un segundo plano dejando Tengo y Aomame como protagonistas totales del libro. Ellos se idealizan mutuamente, debido a la poca actividad que tiene ambos, y piensan continuamente el uno en el otro, imaginándose el esperado reencuentro…hasta que llega, entonces descubren si era todo idealización o realmente hay amor entre ellos.
Se cierra el círculo para ellos dos. Pero para los lectores que les gusta dejarlo todo bien cerrado una vez más se quedarán con la ganas.
Excelente si duda.


