Sábado 12 de Noviembre del año 2011. El despertador sonó a las 7:00h, aunque desde hacía aproximadamente quince minutos, mis ojos ya rondaban abiertos. Me incorporé y empecé a prepararme para partir hacia Barcelona. A las 7:30h, minuto arriba, minuto abajo, abandoné la casa en la que había pasado la noche y descendí escaleras abajo hasta llegar al portal del edificio. Al salir a la calle, y tomar una bocanada de aire gélido, me di cuenta que el transporte que debía acercarme a la estación de tren ya se encontraba estacionado a pocos metros de mí. Introduje en el portaequipajes mi pequeña bolsa de viaje y la obra que iba a exponer ese día y me acomodé en el asiento trasero del vehículo. Con cierta premura, íbamos recorriendo las sinuosas calles de la ciudad que empezaba a despertarse no sin recelo. Al llegar a la estación, me despedí de mi esposa, quien me había acompañado en todo momento y de quien me dolía separarme. Cogí mi equipaje y entre en el vestíbulo directo a las taquillas. Con mi billete ya en el bolsillo, me situé en el andén correcto y espere. Una vez en el tren, cierto sueño atrasado se adueñó de mí y, sin oponer resistencia, caí en su regazo.
Con los pies ya en suelo de la ciudad condal, me dirigí a las dependencias del metro más cercano. Tras diez minutos de traqueteo y un par de pisos con sus respectivas escaleras, salí a la superficie, anduve unos metros y, finalmente, a pocos minutos de las 10:00h, apareció ante mí el recinto donde en breve empezaría la III Convención Steampunk y Retrofuturista. Rodeé el edificio con el objetivo de encontrar a los organizadores en la puerta trasera. Allí, pude saludar a la máxima responsable del evento, Lady Elisabeth, al Maquinista y algún que otro colaborador más. Una vez dentro, el ascensor nos llevó hasta la última planta, donde empezamos a organizar y adecuar las salas, al tiempo que nuevas personalidades iban llegando. Sin lugar a dudas, este fue uno del los momentos más interesantes del día, pues pude comentar, debatir y, sobretodo, aprender nuevas técnicas de trabajar materiales y formas de realizar diseños. Grandes artistas que me ensañaron como tratar el latón de una forma casi idéntica a como suelo tratar el cobre. Genios que me mostraron los nuevos avances en modelos tridimensionales. Y todo esto, antes de la inauguración oficial de la convención, todo un lujo que pude disfrutar sin reparos.



Poco a poco, el espacio iba tomando forma y las obras iban ocupando sus respectivos lugares en la exposición, rodeado todo de un ambiente muy humilde y artesano, sólo empañado por un par de “artistas” para nada comprometidos con el tema del evento. Y es que, sinceramente, es muy fácil diferenciar a gente capaz de crear cosas con sentimiento de los que lo hacen simplemente porque es moda. Y más aún si se les oye hablar y demuestran no tener prácticamente ningún conocimiento sobre el Steampunk o similares. Y eso que su trabajo ocupaba más de la mitad de toda la exposición, debido al incumplimiento de las medidas obligatorias. Pero dejemos este escamoso tema de lado y sigamos deleitándonos con las grandes experiencias de la jornada.
Una vez iniciada formalmente la convención, sobre las 11:00h, y con las primeras visitas de público ya en marcha, decidí alejarme un poco del cumulo de gente y descendí hasta las plantas inferiores con el objetivo de tomar un café y reflexionar sobre como estaba avanzando el día. Con mi bebida en la mano, volví hasta la última planta y me acerqué a la mesa de información, donde pude ver algunos de los carteles diseñados por Catsules para la convención apilados en montones de diferentes medidas. Allí, ocupados ensamblando todo el tema de sonido, algunos de los colaboradores ultimaban detalles para el evento. Así pues, regresé a la sala central, ocupe una mesa de las que aún quedaban libres y empecé a recopilar en mi blog notas sobre lo aprendido en aquellas escasa dos horas. En esos momentos, mis ojos veían muchos rostros conocidos, todos en amenas conversaciones. En ese momento me sentí algo solitario, pero me encontraba muy cómodo. No obstante, no tenía la intención de pasarme así las siguientes dos o tres horas, así que tomé una de las decisiones más acertadas del día, me apunté in extremis a la partida de rol que estaba apunto de empezar.
Cinco éramos los presentes dispuestos a enfrentarnos a un master que, al parecer, no nos iba a poner las cosas fáciles mientras nos enseñaba el gran juego que aún está por venir, Zhenoghaia. Sí amigos, tuve la oportunidad de probar un juego que todavía está en desarrollo, aunque ya roza el cien por cien de su creación. Y lo mejor de todo, me enfrentaba a ello con tan sólo un par de partidas lejanas a mis espaldas allá por mis años de juventud. La ambientación, como no, era Steampunk. Todo amenizado con un master a la altura, que acompañado de buena música, fue capaz de transportarnos casi de inmediato a otro mundo. Disfruté muchísimo esa partida, incluso aunque mi avatar tuviera la pariencia de Luke Perry, y reconozco que al final de la misma casi suelto alguna lágrima de emoción. Al fin y al cabo, las buenas bandas sonoras siempre me transmiten muchos sentimientos, son mi debilidad.
Una vez finalizada la partida de casi tres horas y media, y sin mucho éxito en la misión que se nos había encomendado, pude disfrutar de una curiosa comida oriental express acompañado del coautor de Zhenoghaia y master en las partida. Le pregunté cualquier duda que me surgía sobre el rol y el gran juego que estaban creando, preguntas que no tuvo ningún reparo a contestar.
Y así se fue acercando la hora de volver a casa. Entradas ya las 17:00h, decidí deshacer el camino recorrido por la mañana, no sin antes despedirme de todos los amigos que dejaba en la convención. Tanto los que ya vienen de años atrás como los que llegaron nuevos ese día. Subí al tren y reflexione sobre los buenos momentos que me había otorgado el día.
P.D.: Gracias a la organización y a los que disfrutan difundiendo conocimiento. Nos vemos el año que viene.